| Entrevista con Luis Fernández de Confecciones Reyes sobre identidad, recordación y posicionamiento
Mientras compartíamos un café con Luis Fernández, director ejecutivo de Confecciones Reyes, entre diseño, confección y personalización, soltó una frase que me dejó pensando: «Los uniformes y el merchandising textil no interrumpen como un spot, conviven con el cliente y ahí está su verdadero poder.
En ese instante entendí que en un entorno donde las marcas compiten segundo a segundo por captar la atención del cliente, una estrategia silenciosa pero poderosa marca la diferencia: identidad, presencia y recordación de marca. Luis nos explica cómo el merchandising textil y los uniformes corporativos o industriales, cuando se diseñan estratégicamente, pueden convertirse en herramientas de alto impacto para campañas promocionales, activaciones y posicionamiento empresarial.
¿Cómo puede una prenda convertirse en una herramienta de marketing efectiva?
«Convivimos en un mercado de saturación publicitaria, donde un spot o banner puede pasar desapercibido en segundos; sin embargo, una prenda textil, si está bien diseñada y se entrega en el contexto adecuado, puede acompañar al cliente durante años, multiplica el impacto visual de la marca sin esfuerzo», comenta el estratega de Confecciones Reyes.
¿Hay casos recientes que confirmen esta efectividad?
«Hace poco apoyamos una activación en un centro comercial. En lugar de invertir en medios tradicionales, la marca apostó por gorras exclusivas, diseñadas con un mensaje emocional. En solo tres días, lograron más de 10 mil interacciones orgánicas en redes sociales. La gente no solo usaba la gorra, la compartía, preguntaba por ella. Eso es branding emocional en acción», señala.
Más allá de lo promocional, ¿Qué valor aporta el Merchandising Textil a una marca?
«Una prenda genera un vínculo emocional. No es solo algo que ves, es algo que usas, que te acompaña. En el caso de los uniformes empresariales e industriales, por ejemplo, se refuerza la cultura organizacional, el profesionalismo y la unidad del equipo. Y si la confección es de calidad, la marca se asocia a durabilidad, confianza y orden», explica el representante de la marca.
¿Qué se debe tener en cuenta al implementar esta estrategia?
«El diseño debe ser coherente con los valores de la marca, además de bordar un logo se trata de comunicar identidad. Desde el tipo de tela hasta los colores, todo debe alinearse con lo que la empresa quiere proyectar: cercanía, innovación, solidez, sostenibilidad, RSC, etc. Lo que represente su esencia.»
¿Y qué rol juega la personalización hoy?
«En realidad todo, la personalización ya no es un lujo, es una necesidad. Los clientes quieren sentirse parte de la marca, y el textil personalizado es una forma tangible de lograrlo. Por ello, trabajamos con empresas que necesitan uniformes, también con marcas que quieren generar comunidad a través de prendas únicas», añade.
Mientras el café se enfriaba, el diseño, la confección y la personalización seguían marcando el ritmo del día, Luis Fernández nos dejó una última reflexión: “Hoy, las marcas que se visten con propósito, comunican constantemente y son las que perduran.” Nos despedimos con la certeza de que, detrás de cada prenda bien pensada, hay una historia, una estrategia y un mensaje que vale la pena llevar puesto.
Finalmente me atrevo a afirmar, que un uniforme o cualquier accesorio textil comunica hasta de lo que pensamos, habla de quiénes somos, de qué representamos. Y cuando esa voz se alinea con una marca, el mensaje trasciende la moda: se convierte en estrategia, es branding en movimiento. En un mercado donde la confianza se construye desde lo visual hasta lo emocional, vestir la marca es más que una tendencia. Es, como dicen en Confecciones Reyes, una forma inteligente de mantenerse presente incluso cuando la campaña ya terminó.
Si tu marca aún no se ha puesto la camiseta, la gorra o el chaleco del impacto real, tal vez sea hora de conversar con quienes lo hacen a diario: Confecciones Reyes.