
El Estado acaba de declarar lo que muchos en el rubro textil ya sentíamos en el día a día: nuestro sector está en emergencia.
El Decreto Supremo 014-2026-Produce no es una frase técnica más en el Diario Oficial El Peruano. Es el reconocimiento de que entre 2018 y 2025 perdimos casi 300 millones de soles en valor agregado, que nuestra participación en el PBI nacionalcayó de 1.1% a 0.9%, y que en lo que va de 2026 la producción del sector ya retrocedió 9.9%, operando a solo 58.4% de capacidad instalada.
Detrás de esas cifras hay algo muy concreto: más de 411 mil familias peruanas que dependen de este rubro para vivir, y un 99.4% de las empresas formales del sector que somos MYPE, no grandes corporaciones con espalda financiera para absorber crisis.
A esto se suma un riesgo que no es hipotético: el Fenómeno El Niño, que según la Comisión Multisectorialseguirá calentando el mar anómalamente hasta el otoño de 2027, con todo lo que eso implica en cadenas de abastecimiento, costos logísticos y patrones de consumo.
El plan de reactivaciónanunciado (financiamiento, fortalecimiento de capacidades, acceso a compras públicas y nuevos mercados) va en la dirección correcta. Pero la verdadera reactivación no la va a dar un decreto, la vamos a construir las empresas que seguimos produciendo con calidad, cumpliendo, y apostando por el talento peruano, incluso en los trimestres más difíciles.
El textil peruano no se reactiva solo, se reactiva trabajando.
Luis Fernández.
Gerente General