¿Y si el problema no es solo el arancel?
Lo que dicen, y lo que no explican, las cifras de exportación de prendas de vestir entre enero y agosto de 2026.
Cuando una cifra cae, lo más cómodo es buscar al culpable afuera. Entre enero y agosto de 2026, las exportaciones peruanas de prendas de vestir retrocedieron 5,7%. ADEX atribuye parte de esa pérdida a los aranceles adicionales de Estados Unidos, y es cierto que encarecen nuestra oferta. Pero al leer los números con atención, el arancel explica solo una parte de la historia.
Perdimos mucho más que el mercado. Estados Unidos redujo 2,5% sus compras de prendas al mundo, hasta US$11.659 millones. Las ventas peruanas en ese mercado cayeron 10,4%, según OTEXA: una caída cerca de cuatro veces mayor. Hoy somos el proveedor número 19, con 1,1% de participación.
En el mismo mercado, otros sí crecieron. Entre los diez principales proveedores, solo Camboya (6,9%), Italia (6,1%) e Indonesia (2,6%) avanzaron. China cayó 29,4%, Vietnam 0,8% y Bangladesh 4,4%. El arancel puede explicar parte de nuestra desventaja, pero no responde por qué otros proveedores sí ganaron terreno. Esa pregunta incómoda es la que importa.
Vendemos a 85 mercados, pero dependemos de uno.
Un cliente, un mismo tipo de producto. Estados Unidos concentra 64,2% de nuestras ventas externas. Brasil, el segundo destino, compró US$57,6 millones y creció 15,2%, pero Estados Unidos pesa unas 8,5 veces más. A eso se suma que lo que más exportamos son polos de algodón, camisetas de un solo color y camisas de punto. En mi lectura, son categorías donde competir solo por precio es casi inevitable. El propio informe reconoce que esta concentración limita la capacidad de compensar una menor demanda.
Lo que ya duele puertas adentro. Hasta julio, había 49 empresas exportadoras de confecciones menos (-5,6%) y el empleo del sector se redujo 14,6%, con 33.487 puestos perdidos. El empleo cae más del doble que las ventas (los cortes de fecha no coinciden: julio y agosto). Cuando se pierde gente más rápido que pedidos, se pierde capacidad de producir, y el oficio textil no se recompone con rapidez.
La emergencia textil no es la solución: es un punto de partida. El Decreto Supremo 014-2026-PRODUCE declara en emergencia la cadena textil-confecciones por 120 días y obliga a Produce a aprobar, en 15 días hábiles, un plan de reactivación con énfasis en las pequeñas empresas. ADEX propone reducir costos logísticos, ampliar la disponibilidad de trabajadores calificados, digitalizar y automatizar. Coincido con el diagnóstico, pero 120 días es un plazo corto, y un plan solo vale si llega a quien produce.
Lo que haría cualquier gerente del sector. Primero, no depender de un solo comprador ni de un solo tipo de producto. Segundo, cuidar al equipo que sabe fabricar, porque es el activo más difícil de reemplazar. Tercero, automatizar y digitalizar antes de que lo exija el cliente: los compradores internacionales valoran entregas oportunas, calidad y capacidad de adaptación. En Confecciones Reyes lo aplicamos a nuestra escala, con planta propia y un equipo que se mantiene al día.
La pregunta ya no es cuánto cayó el sector, sino qué haremos distinto antes de que termine la emergencia.
Fuentes: ADEX, ADEX Data Trade, OTEXA y Decreto Supremo N.° 014-2026-PRODUCE, según La República (13/10/2026).
Cifras clave (si quieres incluirlas como lista o recuadro en el blog):
- -5,7%: exportaciones de prendas, de US$810,6 M a US$764,1 M (ene-ago)
- 64,2%: de lo que exportamos va a Estados Unidos (US$490,35 M)
- -10,4%: ventas de Perú en EE. UU., frente a -2,5% del mercado total (OTEXA)
- -14,6%: empleo del sector, hasta julio: 33.487 puestos menos
- 49: empresas exportadoras de confecciones menos (-5,6%)
Luis Fernández,
Gerente General.